Remedios fue fundado entre 1513 y 1524, por lo que es uno de los asentamientos más antiguos de Cuba. Se encuentra ubicado en el centro de la Isla, en la provincia de Villa Clara y posee una rica trayectoria histórica y cultural, hecho que hizo a su centro histórico urbano ser declarado Monumento Nacional en 1980.
Es un lugar muy tranquilo y radiante, una ciudad dinámica de vida propia, con exquisitos edificios, paseos, parques, escuelas y monumentos. Únicamente rompe su paz durante la fiesta popular de Las Parrandas, en la que los lugareños, eufóricos, se enfrentan entre ellos con carrozas, fuegos artificiales y concursos de baile.
Atrae a personas de toda la Isla, y es tal su importancia, que la ciudad cuenta con un museo dedicado a este fenómeno que reúne toda la memoria de estas celebraciones.
Una de las mejores formas de empaparse de su ambiente es a través de su magnífica plaza central, que brinda un tesoro de edificios de los siglos XVIII y XIX.
Es la única plaza del país con dos iglesias: la de Nuestra Señora del Buen Viaje y la Parroquial Mayor de San Juan Bautista.
Todos los años del 16 al 25 de diciembre San Juan de los Remedios, octava villa fundada por los españoles, está de fiesta.
Corría el siglo XIX cuando el párroco Francisco Vigil de Quiñones, preocupado por el poco entusiasmo de los pobladores de la villa ante la celebración de la natividad del niño Jesús, decidió agrupar a niños del poblado para que, armados de cencerros, trompetas, tambores, platos, latas y cuanto objeto ruidoso hubiese, animase a los feligreses a participar de la Misa del Gallo.
Lo que comenzó siendo un llamado a la participación ciudadana en una festividad religiosa terminó siendo una fiesta que perdura hasta nuestros días. Hacia 1851, de las ocho barriadas que formaban el pueblo dos se erigieron como 'rivales' de la celebración, lo cual conferiría mayor atractivo al suceso: dividido en dos bandos, correspondientes a los barrios de San Salvador (formado por, Buenviaje, Camaco, Laguna y San Salvador) y El Carmen (que agrupa a El Carmen, El Cristo, La Bermeja y La Parroquia, ) el pueblo rivaliza para el obtener el reconocimientos a la mejor Carroza y el mejor Trabajo de Plaza.
El Carmen se distingue por el empleo de colores marrones en sus decoraciones y su representativo gavilán; San Salvador, en cambio, tiene como figura propia al gallo y al rojo y azul como colores distintivos. La selección del tema de las carrozas, la historia que representarán, su decoración y preparación, secretos bien conservados por los miembros de cada bando, confieren un aire especial a la ciudad y le otorgan una especial cohesión a la vez que sana rivalidad festiva.
Según ya es tradición, todos los 24 de diciembre, las campanas de la Iglesia Parroquial Mayor avisan de la llegada de las nueve de la noche y dan comienzo así a una celebración que no cesa hasta el día siguiente.









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